Breve descripción
El Acontecimiento Orquesta como dispositivo estratégico: intensidades sinfónicas, programación artística y modos de gestión en el siglo XXI
El blog emerge formulando una lectura estratégica del fenómeno orquestal contemporáneo a partir de la irrupción conceptual del Acontecimiento Orquesta. Se presenta como una herramienta teórica y operativa para abordar el entramado simbólico, estético e institucional que configura la praxis orquestal sinfónica en el siglo XXI y, se instala como espaciamiento crítico en la matriz contenedora de la Maestría en Dirección Orquestal (UNA-DAMus)
En este sentido, es una bitácora de lo múltiple que, tensiona la inscripción institucional de la actividad orquestal, en la dimensión conjetural de la imprevisibilidad del acto artístico y, es asimismo un dispositivo que analiza la configuración de fuerzas y energías que constituyen la presentificación del organismo sinfónico en el evento musical.
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Intensidades sinfónicas y proyecto Institución-Orquesta
Por eso, su abordaje debería iniciarse en el plano de las intensidades sinfónicas, como un clivaje tanto ruptural como revinculante que facilite la construcción de un proyecto Institución-Orquesta, en el que resida la individuación creativa, en contraste a la mudez de la letra que prescribe la instancia de la lógica burocrática, que tiende a fosilizar el discurso artístico.
La construcción de un proyecto Institución-Orquesta entonces, debe orientarse desde lo intensivo, esto es, a partir de los flujos dinámicos que atraviesan tanto el hecho musical como su inscripción institucional y, desde la densidad de fuerzas, estéticas y políticas que conlleva el trabajo sinfónico, en tanto práctica colectiva de alto grado de sofisticación.
Programación artística como cartografía activa
El diseño de la programación artística de una Institución-Orquesta , debe ser comprendida como una operación cartográfica activa, en la que no se trata meramente de tamizar obras, sino de trazar un mapa simbólico en constante transformación. Este proceso implica el delineamiento estético, histórico y territorial que se articula con temporalidades diversas, expanden horizontes de sentido y producen nuevas formas de inscripción en el campo cultural.
En el sentido de esta lectura , el acto de programar se aleja de una lógica meramente técnica, para situarse en el plano de las disputas simbólicas que atraviesan todo acto curatorial. Las coordenadas culturales que se tensan en cada decisión programática remiten a modelos de representación, legitimación y pertenencia, así como a modos de intervención en el espacio público y en las memorias colectivas.
Así entendida, la programación artística no solo organiza repertorios: configura un territorio de sentidos en el que confrontan los lenguajes hegemónicos con lo invisibilizado o excluido. Opera entonces como herramienta crítica de visibilización y de reconfiguración de los marcos desde los cuales una comunidad se representa.
La línea roja: criterio curatorial y estrategia institucional
En este mapa, la línea roja actúa como trazo fundacional que estructura el enfoque curatorial y establece prioridades estratégicas: entre ellas:
Articulación con políticas de extensión institucional.
Producción de contenidos audiovisuales .
Formación de públicos críticos y diversos.
Estas acciones se entienden como núcleos vertebradores del proyecto orquestal, con participación activa en el desarrollo simbólico y educativo de la sociedad.
Lo uno y lo múltiple en la escena del Acontecimiento-Orquesta y la Cuestión del Director Musical
Comprender la escena como instancia de completud del Acontecimiento-Orquesta, implica pensarla como el espacio donde se manifiesta la tensión constitutiva entre lo uno y lo múltiple. En esta dimensión, la escena no es un mero espacio de ejecución, sino un umbral donde la unidad simbólica del acontecimiento se configura a partir de la heterogeneidad de elementos que lo componen.
En este punto, no hay que eludir la discusión sobre la cuestión del Director Musical, que en este entramado, se constituye como figura de un estar en situación, que habita en las fronteras de la singularidad del dispositivo Conjunto- Intérpretes que, territorializa su corporeidad como el despliegue operativo de sus trazos musicales y lo resignifica a través de la pluralidad de fuerzas que convergen en la práctica sinfónica.
El Director Musical, entonces, no es el Uno que predomina sobre lo Múltiple, sino el operador de una síntesis en perpetua reconfiguración: encarna una unidad siempre contingente, modulada por las intensidades que lo rodean, entre presencia y diseminación.
La Meseta de Producción: gestión, estructuras y roles
Comienza entonces un viaje que nos conduce al concepto mismo de Meseta de Producción, donde se desarrolla el espacio operativo, en el que se asienta la maquinaria orquestal contemporánea y el dispositivo que posibilita conducir y producir de manera integral, una Orquesta Sinfónica.
Para ello será necesario comprender los Modelos de Gestión.
Criterio creativo y políticas culturales
Este gesto de territorialización, que representa la Meseta de Producción es relevante, porque sostendrá el criterio creativo y lo organizacional de manera convergente, y se proyectará como una plataforma que posibilite la formulación de políticas culturales que sostengan, transformen y resignifiquen el rol de las orquestas en el siglo XXI.
Contenidos alojados en el blog
Finalmente, entre algunos textos alojados en el blog, se despliegan los siguientes:
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